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[Back to index of November 2007 articles] Comunión By The Rev. Simon Bautista Betances El mes pasado les escribí sobre la Celebración de los Ministerios Latinos que teníamos ya a la vuelta de la esquina, sábado 13 de octubre. Recuerdo que trataba de explicar el por qué de la celebración y les animaba a participar y apoyarnos con su presencia. En esta ocasión quiero simplemente compartir con ustedes algunos pensamientos sobre la celebración misma. Yo puse mi esfuerzo, yo puse mi afán, tú pusiste Jesús lo demás Llegó el día y la hora señalados, había llegado el momento de ver si tantos esfuerzos arrojarían los frutos esperados. Eran las 6:00 PM, el obispo y los sacerdotes que íbamos a participar estábamos listos para hacer la procesión, el coro solo esperaba la señal para comenzar con el canto de entrada, “Profetiza”, había elegido el comité de liturgia; yo corría de una esquina de la iglesia a la otra un poco angustiado porque al pasar los ojos por los asientos me percataba de que apenas algunas almas habían llegado, y solo la confianza en nuestra gente me decía que los demás estaban de camino. De vez en cuando miraba a los otros misioneros como si les quisiera preguntar ¿dónde están los demás? Yo sabía que ellos, que al igual que yo creen en su gente, me responderían “están de camino”. Al compás de la música y las voces del coro comenzamos la eucaristía. La gente cantando a todo pulmón entonaba “Profetiza pueblo mío, profetiza una vez más… Después que terminó la fiesta que siguió a la eucaristía, de camino a la casa con mi esposa y mis hijos, una sensación de alegría profunda me invadió y mis labios balbucearon “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”, son las palabras de un salmo. Entonces volví a pensar en el evangelio de la multiplicación de los panes y los peces. Yo pienso que con mucha frecuencia nos ocurre que nos afanamos por hacer las cosas, nos preparamos lo mejor que podemos para que nos queden bien, con esmero hacemos todo lo posible para que todo salga a la perfección, y todo eso está bien. El problema comienza cuando nos invade la angustia por no saber cuáles serán los resultados; y es que se nos olvida que una vez que hemos hecho nuestra parte tenemos que dejar que Dios haga la suya. Que Dios les bendiga. Padre Simón Bautista Betances, Misionero Latino Diocesano [Back to index of November 2007 articles]
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