Episcopal Diocese of Washington

To draw people to Jesus and embody his love
for the world by equipping faith communities,
promoting spiritual growth, and striving for justice

Vivir en el tiempo intermedio

May 21, 2020

Los que estaban reunidos con Jesús, le preguntaron: Señor, ¿vas a restablecer en este momento el reino de Israel? No les corresponde a ustedes conocer el día o el momento que el Padre ha fijado con su propia autoridad; pero cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes, recibirán poder y saldrán a dar testimonio de mí, en Jerusalén, en toda la región de Judea y de Samaria, y hasta en las partes más lejanas de la tierra. Dicho esto, mientras ellos lo estaban mirando, Jesús fue levantado, y una nube lo envolvió y no lo volvieron a ver.
Hechos 1:6-14

A medida que las órdenes de permanecer en casa estén vigentes mientras se hacen planes para la gradual relajación de las restricciones, nos encontramos viviendo en un tiempo intermedio.

Pandemia o no, el tiempo intermedio toma muchas formas, cada vez que estamos luchando con algo que no se resuelve fácilmente. Las respuestas a preguntas urgentes raramente vienen fácil o rápidamente, por mucho que las busquemos. Así que debemos vivir con ellas por el tiempo que sea necesario para que surja la claridad.  

O podemos encontrarnos esperando, porque hay una tarea pendiente que requiere de habilidades o capacidades que todavía no tenemos. "El liderazgo sería una empresa segura", observa Ronald Heiftz, "si sus organizaciones y comunidades sólo enfrentaran problemas para los que ya conocían las soluciones... pero hay una gran cantidad de problemas más allá de su capacidad de resolver. Por lo tanto, no son susceptibles a conocimientos especializados autorizados o procedimientos operativos estándar. Llamamos a estos desafíos adaptativos porque requieren experimentos, nuevos descubrimientos y ajustes en numerosos lugares.” (1)

En el calendario cristiano, hoy es la Fiesta de la Ascensión, que siempre cae en el cuadragésimo día después del Domingo de Pascua. La Ascensión marca el final de un período conmovedor durante el cual Jesús se presentó vivo a sus discípulos, después de su sufrimiento y muerte. Pero tan misteriosamente como comenzaron las apariencias, terminan con Jesús ascendiendo al cielo como sus perplejos discípulos observan. Cuando él se va, Jesús dice, "Espera hasta que te den el poder que necesitas. No hagas nada ahora, solo espera." Sabemos que su espera sería recompensada con la venida del Espíritu Santo de Pentecostés. Pero ellos no sabían eso, como no sabemos que hay al otro lado de nuestra espera.

Esperar es difícil. Es como vivir en un espacio suspendido, lo que William Bridges describe como "la zona neutral". La forma en que esperamos es clave, porque "es en esa amplitud provisional que todas las posibilidades, la creatividad y las ideas innovadoras pueden dar vida.” (2)

Sin embargo, a medida que las semanas se prolongan, la fatiga cobra su precio, y somos propensos a todo clase de tentaciones. O hablo por mí misma, debo decir que lo soy. ¿Quizás tú también?

Una tentación de un tiempo intermedio es conformarse con un patrón de queja. No quiero minimizar el dolor o pasar por alto la realidad del agotamiento. Pero el problema de quejarse es que es tan fácil. Ser negativo no requiere absolutamente ninguna energía o creatividad, mientras que para permanecer esperanzado, comprometido e involucrado toma esfuerzo sostenido. Pero pregúntate esto: ¿con quién prefieres pasar tiempo cuando las cosas sean difíciles, con los que se quejan y culpan, o con aquellos que se remangan las mangas y se ofrecen a ayudar? Lo que ayuda en un tiempo intermedio es la práctica de la esperanza y resistirse a la tentación de quejarse.

Otra tentación de un tiempo intermedio es suponer que solo hay dos opciones ante nosotros: avanzar a toda marcha, incluso cuando no estamos listos y no sabemos a dónde vamos, o  no hacer nada. Los peligros de cualquiera de los extremos son lo suficientemente claros. La mayoría de las decisiones que tomamos con urgencia nos llegamos a arrepentir. Sin embargo, la pasividad es simplemente el otro lado de la compulsión, cuando nos detenemos ante el desafío.

Por el contrario, considere la postura de la preparación. Los animales en la naturaleza nos dan la imagen convincente de estar completamente quietos, pero listos para moverse cuando sea el momento adecuado. O por ejemplo los  atletas que se preparan para una competencia que está a meses de distancia. No pueden avanzar en su entrenamiento sin riesgo de lesiones, pero si no hacen nada, no estarán preparados cuando llegue el momento. Se entrenan metódica y lentamente, construyendo su capacidad con el tiempo para competir con fuerza cuando les llega el momento. De manera similar, la pregunta para nosotros en el momento de la espera es: "¿Qué podemos hacer ahora, para usar bien el tiempo? ¿Qué habilidades podemos perfeccionar, qué conocimiento podemos dominar, qué relaciones podemos forjar para prepararnos cuando llegue el momento de actuar?"

Una tercera tentación en un tiempo intermedio es imaginar que nuestras vidas reales comenzarán cuando la espera haya terminado. Pero, ¿qué pasa si dónde estamos ahora, esperando entre lo que está terminando y lo que está por venir, nos toma toda la vida? Si es así, entonces no hay razón para no perseverar en la oración, el amor y la bondad, no importa lo raro que nos sintamos.

El tiempo intermedio puede ser incómodo, estresante, y pocas veces es un momento que elegimos. Pero si es el momento en que estamos dentro, entonces es el único momento que tenemos. Sin duda tenemos algo que aprender en este tiempo intermedio. ¿Qué podría ser eso, que nos haga estar listos para lo que sea que esté más allá?

~~~

(1) Ronald Heiftz and Marty Linsky,  Leadership on the Line: Staying Alive through the Dangers of Leading (Cambridge: Harvard Business School Press, 2002)
(2) William Bridges, Transitions: Making Sense of Life’s Changes (William Bridges & Associates, Revised Edition, 2019)

secret