Episcopal Diocese of Washington

To draw people to Jesus and embody his love
for the world by equipping faith communities,
promoting spiritual growth, and striving for justice

Descansar

July 01, 2020

Jesús dijo, “Acepten el yugo que les pongo, y aprendan de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontrarán descanso. Porque el yugo que les pongo y la carga que les doy a llevar son ligeros." 
Mateo 11:29-30

En las últimas semanas, he escuchado a muchos colegas y amigos reconocer su profunda fatiga. De hecho, hay señales de fatiga en todas partes. Yo misma lo siento. Les he pedido a todos los miembros del personal diocesano que tomen tiempo este verano para descansar, incluso si unas vacaciones tradicionales no son posibles. Les he pedido a los decanos regionales que comuniquen el mismo mensaje a nuestro clero parroquial, personal y líderes laicos.

Nuestra relación con el descanso se complica por muchos factores, tanto internos como externos. En una sociedad inequitativa, el descanso se experimenta más como un privilegio que como una necesidad humana esencial. En un momento en que el trabajo y los ingresos son inciertos, el descanso se siente como un lujo que no podemos permitirnos. En la ansiedad que nace de la constante comparación y el auto-juicio, a menudo no nos permitimos descansar, incluso cuando se nos da la oportunidad. Cuando todos nuestros patrones normales de vida se interrumpen, como lo han hecho en los últimos meses, podemos haber olvidado cómo se siente el descanso.

Luego está el llamado a trabajar por la justicia que suena en nuestros oídos. En palabras de la líder de los Derechos Civiles Ella Baker: Hasta que el asesinato de hombres negros, hijos de madres negras, se vuelva tan importante para el resto del país como el asesinato del hijo de una madre blanca, los que creemos en la libertad no podemos descansar. 

No podemos descansar en el largo camino de la justicia, ni en ninguna obra de valor duradero. Al mismo tiempo, necesitamos descansar. Nuestros cuerpos necesitan descanso diario o nos enfermamos. Nuestras mentes necesitan descanso o ya no podremos pensar claramente. Nuestras almas necesitan descanso o perdemos terreno y perspectiva. Sin un descanso adecuado, corremos mayor riesgo de tener accidentes, de tomar decisiones deficientes o de causar daños no deseados cuando queremos hacer el bien.

Al llevar todas estas preocupaciones y realidades a la oración, lo que oigo es esto: 

Dios sabe que necesitamos descanso. 

Dios sabe que todos necesitamos descanso, en medida diaria; en ritmos más largos de tiempo de reposo cada semana; y temporadas restaurativas, cuando podemos permitirnos, como el suelo, estar en barbecho por un tiempo, para continuar dando fruto.

Hay temporadas en la vida y en la sociedad en las que el descanso parece casi imposible, y debemos confiar en nuestras reservas internas, en el apoyo de los demás, y en la gracia de Dios para seguir adelante. Sin embargo, no estamos destinados a trabajar a ese ritmo todo el tiempo, pero una vez que nos acostumbramos a ello, toma tiempo para recalibrar y encontrar un ritmo más sostenible.

Jesús no eludió del trabajo, y nos llama a nosotros, sus seguidores, a vivir de amor y servicio con sacrificio. Sin embargo, él anhela dar descanso a nuestras almas cansadas.

En este tiempo inestable e inquietante, espero que encuentren una manera de practicar el descanso, como una de las disciplinas fundamentales en el Camino del Amor de Jesús. Si ayuda, recuerden que el descanso es uno de los mandamientos de Dios, no una sugerencia, por nuestro propio bien y el de los demás. Considera cuál es tu relación con el descanso y lo que te impide hacerlo.

En sus tiempos de descanso, oren por aquellos que todavía están trabajando - algunos demasiado duro, por mucho tiempo. Y siempre que puedan, encuentren formas de ofrecer descanso a los demás. En tiempos como este, el don del descanso no tiene precio, tanto para dar como para recibir.


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