Episcopal Diocese of Washington

To draw people to Jesus and embody his love
for the world by equipping faith communities,
promoting spiritual growth, and striving for justice

Precauciones por el COVID-19 y Protocolos para la Diócesis Episcopal de Washington

August 25, 2021

Esta carta fue enviada por correo electrónico a los líderes diocesanos el 25 de agosto.

Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes, y los recordamos en nuestras oraciones.Continuamente recordamos qué activa ha sido su fe, qué servicial su amor, y qué fuerte en los sufrimientos su esperanza en nuestro Señor Jesucristo, delante de nuestro Dios y Padre.
1 Tesalonicenses 1:2-3

Queridos colegas y amigos de EDOW, 

Mientras nos finalizamos la preparación para esta nueva etapa en el ministerio, les escribo para agradecerles por su continuo compromiso con la salud y la seguridad de aquellos en sus congregaciones, escuelas, lugares de ministerio y las comunidades que sirven en nombre de Cristo. Debido al aumento de las infecciones y hospitalizaciones en nuestra región, y a las preocupaciones de variantes altamente contagiosas del virus, es imperativo que prestemos cercana atención a las instrucciones y obligatoriedades de parte de los líderes civiles y de salud pública en sus localidades.  

Varios miembros del clero y laicos me han preguntado si los protocolos diocesanos serán cambiados en este otoño. La respuesta más breve es no. Todos estamos obligados a seguir las directrices y mandatos de nuestras comunidades locales. Cuando esas políticas cambien en tu región, podrás relajar tus propias prácticas como lo estimes conveniente. 

En este momento, hay cierta uniformidad en las políticas en los cuatro condados de Maryland y el Distrito de Columbia, con mandatos en el uso de máscaras en lugares interiores y un énfasis renovado en la distancia social, así como la invitación a reunirse en lugares al aire libre cuando sea posible. Las iglesias no son una excepción. Hay preocupaciones particulares con niños no vacunados, pero las escuelas están reabriendo con medidas de seguridad. Les invito a hacer lo mismo a quienes reúnen a niños de manera segura en la iglesia.  

Con relación a la adoración en persona, estoy impresionada con la creatividad de las prácticas eucarísticas en la diócesis. Algunos me han preguntado cuándo podremos comenzar a compartir el vino a través de la copa común durante la Eucaristía. Yo he preguntado a epidemiólogos en nuestra diócesis y en el Hospital Johns Hopkins. El consenso entre ellos es que este no es el momento de hacerlo, así que la restricción para su uso continúa. La alternativa más simple es distribuir ostias solamente. Algunas congregaciones ofrecen vasitos individuales de papel y otros han comprado sets de comunión individuales. 

Estoy maravillada de que el canto en la iglesia, siempre que todos usen máscaras, no está restringido por los oficiales de salud. He disfrutado cantar otra vez durante mis visitas, así como oír la belleza de la música coral. 

Si aún tu iglesia no ha abierto para la adoración en persona, te animo a considerarlo en los próximos meses. Aunque mantener la presencia en internet en adelante es una gran prioridad, también lo es estar juntos, seguros, en comunidad cristiana. Por favor, acércate a tus colegas o a aquellos en nuestro equipo diocesano en busca de ayuda y sugerencias. 

Finalmente, quiero decirles algo sobre la vacunación. Esta semana la FDA autorizó completamente la vacuna Pfizer, y otras vacunas recibirán muy pronto la misma aprobación. Como ustedes bien saben, un número creciente de negocios y organismos gubernamentales, incluyendo los distritos militares y escolares, están exigiendo la vacunación de sus empleados y personal. Después de hablar con el canciller diocesano, el Sr. John Van De Weert, estoy segura de que como obispa no tengo la autoridad para exigir la vacunación de los empleados de nuestras congregaciones y escuelas. Pero las Juntas Parroquiales, Juntas de Directores y Rectores sí tienen esa autoridad y les animo a considerar ejercer esa autoridad si no lo han hecho ya. Reconozco las preocupaciones que tienen algunos con relación a las vacunas, pero el riesgo de no ser vacunado y el costo para la comunidad en su totalidad, hace la vacunación, en mi opinión, una muestra tanto del discipulado cristiano como una responsabilidad civil. 

Si tienen preguntas o preocupaciones específicas, por favor, no duden en contactarnos en la oficina diocesana. Aunque puedes preguntarle a cualquiera de nosotros, el Canónigo del Ordinario, Andrew Walter es quien coordina los esfuerzos en respuesta al COVID.

Gracias, otra vez, por tu liderazgo, tu fe y tus oraciones por aquellos que han sido afectados por el COVID-19. Que Dios les bendiga y proteja a aquellos que trabajan incansablemente por nosotros. 

Fielmente,

La Reverendísima Mariann Edgar Budde
Obispa de la Diócesis Episcopal de Washington


secret